El siglo XXI

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Tras la noche electoral vivida este pasado 24 de mayo, queda una clara reflexión: todavía se hacen análisis de resultados electorales del presente en clave del siglo XX.
Quizás estaría muy bien que cada tertuliano, opinador y analista de radio, tv o medio impreso dedicara un tiempo a la reflexión y el estudio profundo de la situación antes de emitir sus juicios con códigos de, la aparentemente liquidada, partitocracia.
Aquí no ha ganado Podemos o ha perdido IU. No es una derrota de CIU o un descenso del PP. Craso error la lectura de los resultados como victorias o derrotas de partidos y candidatos en un evento que sin duda se proyectará como el principio del fin en los libros de historia futuros.
El principio del fin de un sistema de partidos, de siglas, de sillones, prebendas, deudas y pleitesías.

En Madrid, centro de poder administrativo y económico del país, la photo finish deja a una super candidata del Partido Popular (cuyo rostro de “ganadora” ilumina este post) a los pies de los caballos. Estos caballos no son un partido concreto, como sugieren los analistas, es una coalición de miembros de diferentes partidos, activistas y ciudadanos, que no tienen sede, deudas bancarias o sillones prometidos. Es una nueva fórmula que comenzó a gestarse en Media Lab un fin de semana de verano, en una reunión abierta en la que participamos todos los que quisimos ir, y en la que el espíritu del 15M estaba presente como una rosa. Ahora pensad, analistas sesudos, si la exigua victoria pírrica de Aguirre, con todos los medios económicos y de pressing a su alcance, ha sido tal frente a una formación sin medios, con una candidata que no es político profesional, casi desconocida, y sin apoyos en infraestructuras de poder.

Este es en definitiva el mensaje que hay que leer, el mensaje que nos han dejado las coaliciones de Carmena y Colau, a cuyos miembros felicito por su visión política, estratégica y de verdadero compromiso.

El mensaje es que hay dos poderes a tener en cuenta: uno es el financiero, el que nos está pisando el cuello y al que sirven casi todas estas estructuras de partido, incluido una parte de Izquierda Unida en Madrid cuyos intereses espúreos en Bankia y con el Madrid de Florentino Pérez dan vergüenza y tristeza a quienes les hemos votado como opción ante el bipartidismo en la capital. El otro poder que entra en escena, es el poder del pueblo (o la gente, como prefiráis) de aquellos cuya voz se ha menospreciado desde la izquierda más conservadora y la derecha tras el 15m.

Este es el siglo XXI.

Es el momento en el que se libra una batalla que regirá nuestras vidas y la de nuestros hijos en un futuro no lejano. La batalla entre poderes fácticos económicos megaestructurados y el ser humano. La batalla entre superestructuras y personas.
No va a ser fácil, pero el primer round ha sido, de momento, glorioso.
Habrá que aprender rápido.
Porque queremos más.

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