¿Batalla de grupos o guerra de clases?

Unknown

Comenzando la lectura Los Orígenes del Totalitarismo, de Hannah Arendt (para que vean qué libros tan entretenidos me meto entre pecho y neurona en mis vacaciones), me llamó la atención una reflexión de la autora, filósofa y politóloga de origen judío, sobre el exterminio genocida de su pueblo a manos de las S.S del III Reich. Arendt sostiene que el pueblo judío no conformaba “per se” una clase social dentro de las naciones donde desarrollaban sus vidas, sino un grupo. Dicho grupo podía distinguirse por tener privilegios sociales (como los judíos palatinos) o todo lo contrario, ser repudiados, apátridas y estar en situación de desventaja respecto a otros si considerados ciudadanos de pleno derecho en los emergentes Estados Nación.
Esta configuración de grupo, y no de clase, según Arendt, fue una de las claves que facilitó su exterminio, pues como grupo eran muchísimo más débiles y la solidaridad de clase, ni iba con ellos ni hacia ellos. Ni buscaron esa protección ni tampoco les fue concedida. Era un grupo, no una clase, y según les fueran las cosas y los negocios, podría ser un grupo privilegiado o paria.

Sobre esta reflexión de Arendt, la fuerza de la clase, la debilidad del grupo, me hice mis propias reflexiones:
¿acaso no estamos perdiendo batallas precisamente por eso,por conformar grupúsculos de protesta en vez de decidir entablar de una vez una lucha de clases con plena conciencia?
Y de esta reflexión, pasé a la siguiente:
¿cómo dar batalla en esta guerra de clases que tiene lugar en una sociedad en la que el trabajador ha perdido conciencia de clase?

La pregunta peliaguda, suele resolverse, para no variar, por medio del personalismo: ¡¡¡¡Yo SI tengo conciencia de clase!!!!!!! lo cual es estupendo y maravilloso, pero no quiere decir nada si es una gota en el mar, es decir, si yo, Paloma, obtengo por mi educación familiar esa conciencia sobre mi pertenencia a la clase trabajadora y sobre mi entorno y situación pero mis protestas no tienen lugar en un centro de trabajo concreto donde se contagian a otros compañeros de trabajo, ni mi huelga le hace daño absolutamente a nadie, y mis condiciones de trabajo no están amparadas por sindicatos de trabajadores y cuando se perpetran abusos. voy yo sola, con mi conciencia de clase, a que se rían de mi en un despacho.

Por qué una amplia masa de trabajadores no tiene en absoluto conciencia de clase es una pregunta a la que yo no puedo dar una respuesta tan sólida como probablemente le pueda dar un historiador dentro de 70 años, pero podemos apuntar unas claves:

1-Descentralización de la masa trabajadora a centros de trabajo reducidos o incluso sus propios domicilios, evitando el peligro “contagio masivo de la protesta”.

2-Una desindustrialización creciente y casi definitiva, de modo que una huelga en un país de servicios no afecta tan gravemente a la economía mundial ni supone un enorme susto para casi nadie. Eso conlleva la desilusión y la negativa percepción de que una huelga general sea efectiva de manera que tumbe a un gobierno. Si bien con las huelgas se han llegado a acuerdos puntuales importantes, y, en el pasado, nada más y nada menos que a la conquista de derechos laborales, no parece que ahora mismo una huelga haga tanto daño que pueda garantizar la reconquista de esos mismos derechos que nos están arrebatando.

3-La cultura del consumo a plazos y los modelos de éxito de esta sociedad “guapo, rico y famoso”. Poca gente quiere ser “obrera”, porque el obrero no es un héroe en el capitalismo consumista, sino un looser, un perdedor. Todo el mundo quiere prosperar y que sus hijos prosperen. Yes we can. Tierra de oportunidades. Oportunidades de ser guapo, rico y famoso, no de ser culto, ilustrado o trabajador con conciencia.

4- La aparición y expansión de un nuevo modelo de trabajador: el trabajador (subrayo TRABAJADOR) autónomo, no asalariado ni contratado por las empresas, sino que desarrollan su trabajo puntual con diferentes particulares y empresas con la única mediación de la emisión de una factura a pagar en 90 días. Sin contrato ni salario fijo, tampoco hay derechos, horarios, pagas extras, bajas ni paro (si, hay un modo de cobrarlo, pero es tan oneroso que no conozco a ningún trabajador autónomo que se acoja a él). Resultado: una creciente masa de trabajadores, que unidos a la otra masa creciente, el asalariado a tiempo parcial con contratos precarios, se desclasan para conformar un grupo, repudiado por los asalariados “normales”, en decrecimiento, que les llegan a creer “empresarios”. El asalariado automáticamente desconfía del trabajador autónomo, ese señor que llega a la redacción un día y que no está aquí, como yo, de nueve a cinco,por poner un ejemplo de las cosas que se pueden llegar a oir.

La ceguera de los partidos de izquierda, pero sobre todo de los sindicatos respecto a la creciente masa de trabajadores temporales precarios y trabajadores sin salario ni contrato, autónomos, es tan épica y se va a pagar tan caro como que de facto, este grupo no se adscribe por lo general a una batalla de clases de la que no siente formar parte ( y no forma parte desde el momento en que no son tenidos en cuenta) y los empresarios, bastante más espabilados, ven en esta situación un fantástico coladero para llevarnos a la esclavitud: convertir a la mayor parte de la masa trabajadora en autónoma (falsos autónomos), que conservarán así su trabajo, pero perderán su cobertura sindical, sus derechos como trabajadores y su capacidad de contagio en una protesta, prácticamente anulado.

No es raro que este tipo de trabajadores, precarios, autónomos, sean simpatizantes del anarquismo y de movimientos asamblearios y desconfíen de una lucha de clases que jamás se acordó de ellos.

Y tal vez, sugiero, tal vez, sea el momento de que partidos de izquierda (si, sobre todo me refiero a tí, Cayo Lara, Izquierda Unida) y sobre todo sindicatos, muestren una sensibilidad adecuada a este tipo de trabajador, una mano tendida (aunque he escuchado a Cayo y a miembros de ese partido empezar a incluir a los autónomos en ese discurso).
No le puedes decir a la gente: TEN CONCIENCIA DE CLASE!
Hay que tender ese puente. Urge, porque es una guerra, y si la van ganando ellos es porque un grupo es mucho más débil que una clase.

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23 comments

  1. Santiago dice:

    Ayer mismo viví una situación bastante desagradable en el trabajo.

    Una discusión sobre las huelgas que casi llega a las manos.

    Os presento primero a los dos actores:

    1º Una persona que echaron en el ERE de un medio de comunicación y hasta ahora ha estado trabajando en productoras por cuatro duros. Ahora ha sido contratado temporalmente en otro medio hasta diciembre

    2º Un antiguo miembro del comité de empresa que negoció el ERE de primer medio y que actualmente está en el del segundo.

    El 1º decía que jamás hará huelga porque sólo trabaja en su propio beneficio y que si necesita algo lo pide individualmente. Por eso veía ineficaces las huelgas porque sólo el representante de su trabajo.

    El 2º decía que si eso hubiera sido así no le habría echado en el ERE de la primera empresa y que gracias a las negociaciones y movilizaciones se pudo salvar a más gente de la prevista.

    A partir de ahí se lió parda.

    Mi postura:

    Incluso en las empresas nos dividimos en departamentos y no movemos el culo si no nos afecta.

    Ahora estamos sufriendo la externalización en deportes y la gente no protesta porque de momento no les afecta o tienen miedo a ser señalados.

    Los más amedrentados son la gente con cargas familiares, con hipotecas o demás…

    Entiendo su miedo, pero no entiendo que deslegitimen a los que luchan por los demás.

    Dentro de los comités de empresa hay tres tipos de personas, los que se meten para salvar su culo, los afines a la empresa o los que se dejan los cuernos por luchar por sus compañeros.

    Hasta que no acabemos con los miedos y divisiones, nada podremos hacer

  2. Alfonso Zapata dice:

    Importantisimo,fundamental tener conciencia de clase.Ojala IU se de cuenta,sea capaz de salir del “sistema”. Felicidades Palo,un gusto leerte

    • Twistedpalo dice:

      Es bidireccional: si un trabajador se ve completamente sólo y sin derechos, es complicado que se sienta parte de una clase aunque lo sea. Y si siente que pertenece a esa clase pero configura un elemento aislado, sin cobertura de compañeros de trabajo, sindicatos ni apoyo de ardidos, también se pierde.

  3. Carmen dice:

    Santiago, yo he trabajado 45 años en una multinacional, en cuanto a los tres grupos de sindicalistas que mencionas yo… solo conozco a los dos primeros , del 3° no puedo hablar porque no lo he conocido, repito en 45 años. Ya jubilada. Que me vas a contar tu a mi de sindicatos
    Saludos y ánimos

    • Santiago dice:

      Carmen conozco a varios compañeros que sacrificaron su propio puesto de trabajo para salvar el de alguien que estaba a punto de ser despedido.

      En los ERE se ve lo mejor y lo peor de las personas. Se quitan muchas máscaras y se ven pérfidas estrategias empresariales para dividir a los trabajadores.

      • Diogenes sauver dice:

        Ah con las multinacionales.¡¡ No es extraño,la criba de afinidad es extrema. Mas esperenzadora la experiencia de Santiago. Hay que despertar,el empresario es insaciable,la gran mayoría.Prefiere que el barco se hunda,que reconocer los errores que le llevan al fracaso.

    • Twistedpalo dice:

      No confundamos sindicalistas con sindicalismo. El sindicalismo es fundamental, imprescindible. Que unos sindicalistas de una empresa, que determinados sindicalistas no cumplan su papel como debieran, significa que hay que tener más rigor, no que no sirva.

  4. Alfonso Zapata dice:

    Yo tengo de sindicalista lo mismo que de maestro saolín, pero me parece fatal decir que en cuarenta y cinco años gente de sindicatos obreros no se han partido la cara por los demas. Eso es lo que quiere el “sistema”, que pensemos así.

  5. Daniel dice:

    Totalmente de acuerdo con la reflexión y la propuesta. Añadiría aquello de que “si no vas a luchar, ten al menos la decencia de respetar a quienes sí lo hacen”, para aplicárselo a quienes sólo miran por su culo. Además creo que ha llegado el momento de excluir de cualquier derecho adquirido con la presión o la lucha a quienes no la han apoyado. Creo que es de justicia, pues ellos tienen su propia estrategia y consiguen sus réditos lamiendo culos. Ya es hora de que cada palo aguante su vela y de organizarnos decente y coherentemente.

    • Twistedpalo dice:

      Pues sí que te has enterado de lo que he escrito, hijo… Anda qué….

      • Daniel dice:

        Pues pensaba que sí me había enterado…(porque además pensaba que no era tu hijo…;-) Una cosa es la buena voluntad de la propuesta (con la que estoy totalmente de acuerdo) y otra cosa es la forma en que se materializa (de ahí lo que yo he añadido a modo de propuesta, seguro que mejorable). Tal y como yo lo veo, creo que no puede desarrollarse la conciencia de clase si uno no se siente representado por partido o sindicato alguno (de ahí tu llamada a recoger las necesidades y demandas de los autónomos, no?), pero tampoco si uno no se responsabiliza de sus decisiones y no se hace cargo de las consecuencias que unas u otras posturas acarrean. En la práctica todo el mundo está esperando a que otro saque la cara, para que no se la partan a él o ella (y hablo de grandes empresas, pero también de personas que trabajan en el sector público, como por ejemplo la enseñanza…”a mí es que no me gustan las huelgas” suelen decir muchos…). Creo que ambas cosas son requisito indispensable para el desarrollo de la conciencia de clase…¿y tú? si puedes me interesaría saber cómo materializarías tu propuesta…gracias!

        • Twistedpalo dice:

          :)
          En breve te respondo

        • Twistedpalo dice:

          Pues si, lo que planteo es que seamos “mejor acogidos” en propuestas de partidos e iniciativas sindicales, pues nosotros conformamos un grupo muy frágil por el simple hecho de la fragmentación y dispersión.
          Yo he salido a luchar por derechos de trabajadores y voceado uelgas que no reclamaban ningún derecho para mi. Mi fuerza y mi conciencia se pierden irremisiblmente, y es un momento de estar unidos, no dispersos.

  6. Fernando Franco NandoFrankie dice:

    El sindicalismo no son siglas ni comites de empresa ni lideres sindicales.Toxo y Mendez no representan a nadie mas que a ellos mismos,CCOO Y UGT dejaron de existir hace años con sus politicas pactistas y la triste realidad es que se ha roto el verdadero y genuino sindicalismo,la union de trabajadores,donde su fuerza impone y se hace respetar.La estrategia patronal es romper esa union a base de rencillas,dividir al personal,represaliar al representante luchador,premiar al arrastrado comepollas y todo un surtido de variedades que todos conocemos.Eso en las grandes empresas,donde hay masa,en aquellas,que por desgracia son el 90% del tejido productivo,son menos de 10 trabajadores estan vendidos al cabron de jefe de turno.
    Los autonomos son otro jeje pivotante de la division laboral.Abandonados a su suerte,sin proteccion de ningun tipo.Como en todas las familias,los hay que llegadas las movilizaciones acuden prestos.Tambien los que asqueados o individualistas piensan en si mismos.Otro triunfo patronal de division obrera.
    Para cerrar toda la parrafada perogrulla anterior.El obrero llamese como se llame esta perdido.No confia en nadie,prima el yo y es dificil convencerle de que la union es la fuerza.
    Por desgracia aqui todo el mundo se ha creido clase media y ha olvidado sus raices,estaba todo hechoi,la lucha de clases era pasado.Otro triunfo de la derecha.Ahora la caida es al abismo de verse fuera de todo,y algunos idiotas que confiaron en que el PP era el partido de los trabajadores…Faltan work class heroes dinamizadores que arrastren con su carisma y decision.Esos obreros ingleses de los años 80.Asturias y su mineria en el recuerdo…
    Jodidos estamos,jodidos nos veremos mas aun.España pais cainita donde prima el individualismo gracias/a pesra de nosotros mismos

  7. Ibilanne dice:

    En el título del artículo se plantea un dilema entre una batalla de grupos o una guerra de clases, yo pienso que la verdadera cuestión de fondo, el auténtico dilema es decidir entre competir o luchar.
    En el lenguaje corriente suelen emplearse a menudo como sinónimas las palabras competir y luchar pero hay entre ambas algunos matices muy importantes que las diferencian.
    En una competición hay dos o más bandos enfrentados entre sí, pero cada uno de los bandos compite según unas reglas comunes establecidas, conocidas y aceptadas por las partes y además compiten por un objetivo común. Por ejemplo, en el campeonato de la liga de fútbol española todos los equipos compiten de acuerdo a un reglamento que todos aceptan y todos aspiran al mismo objetivo: ganar la copa de la liga.
    En una lucha en cambio no todas las partes tienen porque aceptar necesariamente unas mismas reglas de juego (entre otras cosas porque muchas veces son las propias reglas de juego las que están en disputa) ni tampoco tienen porque compartir un mismo objetivo, por ejemplo: el objetivo de algunos obreros puede ser ganar más dinero, tener un buen coche y una casa con piscina y pueden pensar que podrán conseguirlo compitiendo con sus compañeros dentro del capitalismo y con las reglas del capitalismo, pero otros luchan por conseguir un mundo justo y digno para todos, estos últimos se negarán a asumir las reglas de juego capitalista y se negarán a competir. Esa es la cuestión ¿Vamos a seguir asumiendo el capitalismo y compitiendo entre individuos o grupos pero siempre dentro de él y con sus reglas? ¿O vamos a negarnos a asumirlo y vamos a luchar para cambiarlo pero creando nuestras propias reglas, no las suyas?

    • Daniel dice:

      Me parece un gran matiz! Los trabajadores que compiten, si quieren, que sigan compitiendo entre ellos y haciendo las delicias de su capataz… pero quienes no aceptamos esas reglas, queremos cooperar y optamos por hacernos fuertes dentro de una dinámica de sociedad distinta, debemos unirnos!!

    • Twistedpalo dice:

      certerísimo!

  8. Francisco Javier Sandoval dice:

    La conciencia de clase tiene algo de bocadillo de mortadela de olivas. Ni nuesra condicion de trabajadores-obreros ni nuestro predilección por ese menospreciado embutido lo declararemos alegremente porque nos hace pobres. Tengo un amigo, Jorge, que ya antes de esta estafa, que no crisis, contaba que todo aquel que estaba frente a un ordenador en el trabajo, no se consideraba un obrero. Pico y pala tras las teclas escape y enter, deslumbrados por el brillo de un monitor.
    Tampoco tenemos conciencia de sociedad, conciencia por lo visto mas propia de los paises del norte. Tampoco nos ha ayudado una Transición dirigia desde el poder y publicitada a golpe de Informe Semanal. El golpe de gracia lo da nuestra cultura de la familia, donde si algo no funciona, para eso estan los padres, los hijos o los abuelos. Incluso se legisla así.
    Hay algo que me repatea y son las opiniones muy repetidas por gente trabajadora, gente sencilla que me rodea y que se resume en el la frase “¿crisis? pero si están los restaurantes llenos!”.
    Decia Otto von Bismarck que “España es el país más fuerte del mundo, lleva siglos tratando de destruirse a si misma y todavía no lo ha conseguido”
    ¿Conciencia de clase dices? Lo veo dificil.

    @tudanco

  9. Una excelente reflexión y creo que tienes razón en el análisis y en las conclusiones. Añade un “grupo” que hay que incluir en la Clase Trabajadora: el funcionariado. Somos un montón de gente aislados en nuestra “suerte” de tener trabajo estable y regularmente (cada més) remunerado. Muchos compañeros creen que esto de la crisis no va con ellos y solo se les vé en la calle cuando les afecta directamente. Un grupo de nosotros salimos cada viernes desde junio pasado (más de un año ya) pero… y los demás… Pues eso, en su grupillo camino del desastre. Esta lucha la tenemos que ganar. Salud y Republica.

    Fotos de funcionarios
    Más fotos

  10. Niemand dice:

    ¡Anda! pero si tienes blog.

    Espero que vuelvas a escribir, te agrego a los feeds por si regresas ;)

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